5 películas para celebrar los Premios Goya 2021

A pesar de las particularidades que el año 2020 tuvo, bien conocidas por todos y todas a estas alturas, 155 películas españolas consiguieron desfilar por las salas de cine y las plataformas de streaming. De esas 155, 36 están presentes en los Premios Goya 2021, siendo Adú (Salvador Calvo, 2020), Las niñas(Pilar Palomero, 2020), Akelarre (Pablo Agüero, 2020) o La boda de Rosa (Icíar Bollaín, 2020) los largometrajes con más nominaciones. No obstante, aunque haya varias películas que destaquen notablemente en las nominaciones, el aroma que se percibe es de una temporada cuyo nivel ha sido algo discreto en líneas generales. Sin embargo, en Espacio Fílmico nos gusta ver el vaso medio lleno, por lo que cinco colaboradores se han lanzado a darte cinco buenos motivos para convencerte de que los Premios Goya 2021 tienen elementos sobradamente interesantes para seguir la gala.

1. LAS NIÑAS, por Salva de Lima

1992, Zaragoza. Celia, interpretada por Andrea Fandós, es una niña de 11 años que tiene que atravesar esa etapa transitoria en la que la niñez da paso a la pubertad con todos los cambios que esta supone en la vida. Esa etapa crucial, aquí expuesta como un reflejo de la experiencia vivida por Pilar Palomero (nominada a la Mejor dirección novel), como si Celia fuese un alter ego de ella u otras tantas mujeres de esa época; no deja de ser un recuerdo a través de los instantes o una carta a una época pasada que sigue presente en una generación de mujeres, como ecos del tiempo aún latentes. Celia atraviesa un tiempo caduco, encorsetada por las normas de una educación religiosa y vemos como la exploración de lo cotidiano a través de nuevas miradas, traídas desde Barcelona por su nueva amiga Brisa, le provoca el deseo de alzar la voz.

Suena Héroes del Silencio, como si este mismo motor fuese la fuerza impulsora de nuestra heroína. A través del silencio sufre el daño de las palabras y el acoso de las compañeras; a través del silencio sufre las reprimendas de una sociedad que no está dispuesta a que se salga del camino que le está adoctrinando; a través del silencio descubre más sobre su pasado y logrará comunicarse con su madre (interpretada por Natalia de Molina, nominada a Mejor actriz de reparto); a través del silencio certificará su historia, aunque esta venga en forma de golpe. El mismo silencio que ha de confesar por no haber pecado, aunque no sepa por qué es pecado.

Como intentara infructuosamente Carla Simón en Estiu 1993 (2017), evocando unos mismos tiempos desde un enfoque parecido, en estos Premios Goya 2021 volveremos a echar la vista a épocas pasadas e intentaremos ver si esta vez vuelve con el premio grande a la Mejor película junto a la dirección novel (el caso precedente logrado fue el de Raúl Arévalo en Tarde para la ira, en 2016). Aunque esta vez parece la apuesta segura dada la cosecha previa de premios que ha ido acumulando, está por ver si por fin en esta gala la academia también se libera de ese corsé que aleja su mirada de este tipo de cine y estaremos atentos para ver si por fin les de la voz cantante a Las niñas o si es todo una pura apariencia y se mantiene el silencio.

La película de Pilar Palomero está disponible en Filmin.

Las niñas Premios Goya 2021

2. AKELARRE, por Juan Francisco G. R.

Akelarre (Pablo Agüero, 2020) me ha embrujado. Hecho el chiste, la realidad es que me ha parecido brillante en muchos aspectos. Por ser una apuesta arriesgada, a pesar de su enormes virtudes, ha quedado fuera de las nominadas a Mejor película en estos Premios Goya 2021. Estoy seguro de que la película, que trata sobre la caza de brujas (concretamente sobre una historia inspirada libremente en las memorias del juez Pierre de Lancre, que condenó a cientos de personas por brujería desde 1609), se convertirá en un referente. Volverá a pasar mucho tiempo hasta que veamos otra películas sobre brujas tratada con tanta seriedad.

¿Cuál es el acierto de Akelarre? Usar una trama de por sí interesante para hablar de los problemas actuales. Problemas que vienen de 1609, y de mucho antes. Es por esto que he disfrutado la película por partida doble. Primero, porque es una buena historia y segundo porque ya era hora de que alguien en el mundo del cine tomase parte y opinase sobre todas las injusticias sociales que vivimos a día de hoy.

La película habla sobre la represión policial, sobre la falsa moral de la iglesia y sobre el poder de la mujer mientras que, de paso, reivindica el reprimido sentimiento vasco (e indirectamente el del resto de culturas que conviven en España) a través de su lengua, sus paisajes y su gente. ¿Hay algo más actual que eso? Lo mejor es que no lo hace como una excusa para vender una ficción, algo entretenido (como hace Antidisturbios, por ejemplo). En este caso, la ficción está al servicio de la crítica social. Por esa misma razón, Akelarre, no dejará indiferente. Algunos la aplaudirán por su calidad técnica o artística y otros por su atrevida crítica. Por una cosa u otra, aplaudirán.

La película de Pablo Agüero está disponible en Movistar + y Filmin.

Akelarre Premios Goya 2021

3. NO MATARÁS, por Sergio Sabalete

Seguramente No matarás (David Victori, 2020) sea una de las películas que más exija la suspensión de incredulidad por parte del espectador. Aunque si eres una persona que busca verosimilitud, no tendrás ninguna oportunidad con esta película; ninguna oportunidad de señalar sus incoherencias narrativas, quiero decir, porque a los quince minutos serás arrastrado a la pesadilla nocturna que Dani, interpretado por un asombroso Mario Casas –y nominado a Mejor actor principal–, se verá obligado a vivir.

Ya desde el comienzo, la cámara de David Victori nos ubica de lleno en la cotidianeidad de Dani, que se ocupa de su padre enfermo. Un largo plano secuencia en el que la espalda de Casas carga con la cámara –y con la vida de su padre– nos anuncia que el espectador va a estar muy apegado al punto de vista del personaje. Cuando el padre muere, la vida del apocado y cívico Dani se ve, de algún modo, liberada. Es entonces cuando Mila, interpretada por Milena Smit –una de las revelaciones de la temporada– irrumpe cual tormenta inesperada en la vida de Dani. Mila, una suerte de femme fatale contemporánea que desprende un extraño magnetismo, será la encargada de otorgar un nuevo rumbo a la vida de Dani; un rumbo hacia la perdición.

En ­No matarás hay una apuesta total por lo sensorial que busca claramente la inmersión plena del espectador, para la que despliega un expresivo aparato formal. La vívida cámara de Victori es casi una extensión del protagonista y la fantástica música de Adrián Foulkes y Federico Jusid está absolutamente al servicio de la claustrofobia a la que Dani –y el espectador– se ve sometido. Asimismo, el filme tiene un formato full frame –un punto intermedio entre el 4:3 y el 16:9– que se va ensanchado o estrechando según lo valiente o temeroso que se sienta Dani.

La película de Victori, pese a referencias evidentes como After Hours (Martin Scorsese, 1985), Detour (Edgar. G. Ulmer, 1945) o Clímax (Gaspar Noé, 2018), tiene una energía genuina y poderosa. En definitiva, es una experiencia salvaje y vertiginosa que consigue que el espectador sienta en sus carnes la persecución y el estrés del protagonista. Una experiencia que en su punto final se ve elevada –aún más, si cabe– por una corrosiva y rabiosa mirada con la que Dani contempla al espectador.

La película de David Victori está disponible en Movistar + y Filmin.

No mataras Premios Goya 2021

4. YA NO ESTOY AQUÍ, por Iván C. M.

«Un hombre que ha pasado por experiencias amargas y ha viajado lejos, disfruta incluso de sus sufrimientos después de un tiempo». (Odisea, Homero)

Tras triunfar en la pasada edición de los Premios Ariel del cine mexicano en la que se alzó con un total de 10 premios (incluyendo Mejor película, dirección y guion original), Ya no estoy aquí compite por el Goya a la Mejor película iberoamericana, además de estar en la pugna por meterse entre las finalistas al Mejor largometraje internacional en los próximos Oscars.

Escrita y dirigida por Fernando Frías de la Parra, la cinta viene a formar parte de la renovación del cine mexicano, en tanto que la violencia asociada al narcotráfico es el desencadenante, pero no el foco de la acción. Ambientada en el marco del sexenio de Felipe Calderón, la historia versa sobre la figura de un adolescente, Ulises, y su experiencia vital en Monterrey (Nuevo León), que se erige como su particular Ítaca, y el distrito de Queens (Nueva York). Identificado con la subcultura urbana Kolombia, caracterizada por su pasión por la cumbia colombiana rebajada y su vestimenta y estilo que fusiona elementos del hiphop, el reguetón y motivos aztecas, el protagonista vive un periplo homérico que, de acuerdo a Guillermo del Toro, «por ser muy local y tener todo el detalle, toda la peculiaridad de un lugar y un tiempo, se vuelve universal».

La adolescencia, la identidad, la pertenencia y la hegemonía cultural se tratan con un tono nostálgico que refleja una realidad efímera. La visión personal y romántica del autor dota al baile de un carácter alegórico que supone un canto a la vida y logra cautivar al espectador. Del mismo modo, no sólo se sirve de elementos temáticos de la obra clásica de Homero como el nombre de su personaje principal o el viaje, redefiniendo su motivo filosófico, sino que también se inspira en ella en términos de estructura y técnicas narrativas.    

Afirma Alfonso Cuarón que con Ya no estoy aquí Frías de la Parra «demuestra que es uno de los nuevos directores más importantes del mundo». Sea esto más o menos cierto, e independientemente del éxito que cosechen en las inminentes citas cinematográficas, Ya no estoy aquí y su director han venido para quedarse.

La película de Fernando Frías de la Parra está disponible en Netflix.

Ya no estoy aquí Premios Goya 2021

5. EL AÑO DEL DESCUBRIMIENTO, por Estéfano R.

«La película no importa. La técnica no importa. La iluminación no importa. Algunas de mis películas favoritas son muy feas […] Sacha Baron Cohen, para mí, es como Derek Jarman: está donde está porque sabe conectar. Es audaz. Es bello. Nos cuenta algo sobre el mundo que no conoceríamos de otra manera». – Christopher Doyle.

No es casualidad tras una pandemia mundial que la película que parte como favorita para ganar en la categoría de Mejor documental, sea un tapiz de la reconversión industrial acaecida en España a raíz de la adhesión a la Unión Europea en 1985, que disecciona los disturbios industriales de 1992 que culminaron con la quema del parlamento de la Región de Murcia. En ella, vecinos, jóvenes y desempleados de la ciudad de Cartagena conversan en el interior de un bar entre cigarrillos, desayunos y el sonido de las máquinas tragaperras. Se expone un anverso de privación y carestía socio-económica paralelo a una de las múltiples encarnaciones del mito del progreso (social): aquella que nos decía que España ascendería hasta el nivel de desarrollo económico de los países ricos de Europa. «Ese año se celebran en España dos eventos fundamentales: los juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla, vinculada a la celebración del V Centenario del Descubrimiento de américa. Diez años después de la subida al poder de Felipe González, España aparece ante la comunidad internacional como un país efervescente, moderno y civilizado» (FilmAffinity, 2021).

La película hace un esfuerzo por reinstaurar la memoria histórica de un suceso cubriendo causas, consecuencias y el hecho histórico en sí, pero sin hacerlo necesariamente en ese orden. «El pueblo que no conoce su historia no comprende su presente y, por lo tanto, no lo domina, por lo que son otros los que lo hacen por él». Ese dominio se manifiesta en lo ideológico-cultural, en lo económico y en lo político, y tiene una manifestación clara: a día de hoy, tal despliegue de lucha obrera nos parece inconcebible. Como se comenta en el documental: «ya no se recuerda una gran huelga». Para Carrasco, somos huérfanos de grandes narrativas, que han sido sustituidas por narrativas individualistas: éxito, subsistencia, deseo, etc.

Y aunque es una obra que invita a cantar las loas del contenido sobre la forma, su construcción formal evidencia el sumo cuidado que se ha necesitado para ordenar una duración de más de tres horas en la que la mayor parte del metraje sucede a pantalla partida y el espectador no deja de sentirse interpelado en ningún momento. El dispositivo formal multi-cámara de la película nos coloca como tercer vértice de un triángulo que nos hace hace partícipes de la España que desayuna en el bar antes de ir a trabajar. Una esmerada recreación ambiental que a partir de cámaras digitales Hi8 elabora sobre decorados y vestuarios de reminiscencia noventera para llevarnos a un tiempo indefinido: a la mañana que llega tras una noche de insomnio.

La película de Luis López Carrasco está disponible en Movistar+. 

El año del descubrimiento Goya 2021

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