Muchísimo dolor & Kim Ki-duk

Una invitación al convulso mundo de Kim Ki-duk

Puede parecer imposible, o incluso extravagante, pero el cine del autor que pretendemos presentar en estas líneas se caracteriza por conjugar un par absolutamente contradictorio y, por tanto, sugestivo: una plena sensibilidad y una absoluta crueldad.

Es interesante cómo Kim Ki-duk al ser preguntado si se reconoce como director coreano tradicional o contemporáneo niega la mayor: su cine es ante todo universal. Y claro, lo apasionante de su cine no está en que esta universalidad sea algo religioso, algo que atañe a los seres por haber nacido tal y como fueron creados. Esta universalidad apunta más bien a la omnipresencia de la soledad, la violencia y el silencio en el mundo en que vivimos, y a una pretendida articulación ética para afrontarlos. Se trata de un director sin límites; uno puede reírse o estremecerse con sus películas, puede sentirse culpable y puede sentirse redimido.

Kim Ki-duk

Me dispongo a comentar en líneas generales tres elementos o líneas de intensidad presentes en el cine de Kim Ki-duk que hacen de este algo digno y muy interesante de ver. Dichos elementos o líneas son: el silencio, el cosmos y la belleza (proponiendo como ejemplo el factor estético del agua).

El silencio en Kim Ki-duk

En el cine de Kim Ki-duk, el silencio apunta siempre hacia la violencia. Vidas violentas, finales violentos. Hay personas cuyas vidas están protagonizadas por la violencia. Todos los acontecimientos de su existencia están protagonizados por el martirio. Más que vivir, existir es en sí mismo una lucha constante. Tener un destino caracterizado por la violencia es un enfoque clásico en el postcolonialismo. Una vida que no espera la redención. Una vida en completa y total persecución, que no espera nada de nadie. ¿Por qué es tan cruel Kim Ki-duk con sus personajes? ¿Tiene acaso límites el dolor?

Filosofía y Kim Ki-duk

La lectura postcolonial resulta inevitable. En la mayoría de las películas se nos cuenta la historia de lo que pasó después del trauma principal. Esto no es ni mucho menos novedoso. De hecho precisamente este cine destaca por cómo a pesar de ello la vida de los personajes sigue rodeada de brutalidad, sigue arrastrando la brutalidad. El personaje permanece en silencio, pero el trauma no brilla por su ausencia en un entorno sosegado. El entorno es bello, pero la violencia es total.

Esta lectura va de la mano de una mitología tierna, objeto de una empatía sincera. Esta empatía se parece más a una forma de entender el universo que a una mirada compasiva hacia sus personajes. En Hierro-3 (2004), un nómada solitario transita por los hogares entremezclándose con sus vidas, tomándose fotos con sus objetos corrientes, existiendo como una brisa más que como una sombra. Su destino le lleva a encontrarse con un alma gemela, tan silenciosa como él, que, atormentada por la crueldad de su marido, encuentra una vía de escape en este nómada. Sufren, encuentran toda clase de obstáculos, llegan a separarse y vuelven a encontrarse, como dos líneas de agua cayendo por una montaña llena de obstáculos sin dejar de fluir.

Filosofia en el cine

Desgraciadamente no todas las historias presentan este cariz de optimismo. También hay un descenso al horror y los infiernos. En la página de Bad Guy (2001) de Wikipedia dicen que la película fue controvertida por mostrar la violencia extrema con tal crudeza. Y eso es lo impresionante, dentro de estos giros de guion que rozan lo inverosímil, de personajes que no llegan a morirse del todo y sobreviven a un asesinato tras otro, hay una sombra de verdad que al espectador no se le oculta. Esos gángsteres, esa corrupción, esa calle dedicada a la prostitución, toda esa miseria, es una realidad. Una realidad que de ningún modo se expresa mejor que a través del silencio (y aun así el director no escatima en imágenes).

¿El fin justifica los medios en el cine de Kim Ki-duk?

Pasamos al segundo elemento, el papel de la justicia. Es difícil encontrarle un nombre, pero hay algo en el universo de Kim Ki-duk que como occidental resulta extraño de asimilar.

La justicia no está en las decisiones sino en los hechos. Hay justicia en los actos de los personajes pero del mismo modo que la hay en las cosas que suceden. En todas partes hay un aura de responsabilidad. El orden es esencialmente justo.

Creo que esta fórmula expresa la locura y obsesión de su cine. Llegando a lo cruel o exagerado en ocasiones, el carácter experimental de los guiones demuestra que todo es posible. Matar o morir es facilísimo. Y lo mismo puede decirse del amor, de la obsesión. En un entorno donde lo habitual es ocultar las emociones, KKD da espacio a una explosión insana de lo reprimido.

No obstante, esta justicia basada en un “lo que tiene que pasar va a pasar” también se materializa en actos de los personajes que a en ocasiones pueden llegar a parecernos irracionales. En un universo en el que la crueldad parece no tener límites, donde cualquier vileza es perfectamente posible, el sentido de la justicia y la responsabilidad absoluta de los personajes por la totalidad de las acciones que se derivan de sus acciones.

Cine Asiatico Corea

En películas como Samaritan Girl (2004) esto se lleva al extremo. Los personajes se envuelven en un ciclo vicioso de causa-efecto en medio de un cúmulo de violencia extrema. Y lo más desquiciante es que parece no haber ninguna metafísica subyacente. Es todo extremadamente circunstancial. Me explico: son las circunstancias particulares de cada momento las que llevan a los personajes a actuar como actúan con independencia de todo lo demás, aunque ello conlleve los desenlaces más trágicos o los crímenes más viscerales.

En cambio, en películas como Winter, Spring, Summer, Fall and Winter (2003), en cambio, nos encontramos con una dimensión más personal de esta justicia. El profundo cariz espiritual de la película la lleva a plantear un auténtico estilo de vida. La justicia se relaciona directamente con un elemento más del cosmos. Hay que respetar a la justicia como nos respetamos a nosotros mismos cuando nos alimentamos adecuadamente, o como respetamos a los animales conviviendo con ellos. Se trata de un estilo de vida.

Un soneto entre cazuelas: ¿Puede ser la belleza más que una apreciación, un elemento más?

Llegamos finalmente al elemento más complejo de su cine, pero fundamental y que articula los otros dos. La belleza.

Mejor cine asiatico

La belleza es un elemento autónomo en el cine de KKD. De un modo u otro, lo primero con lo que el espectador se encuentra en el cine de Kim Ki-duk es con una sensación de asistir a un espectáculo místico. La mística no apunta sin más a una referencia a lo trascendente. Por el contrario, pone el acento en la presencia de este en lo particular, en lo banal, en lo cotidiano. En este sentido, un ambiente pobre materialmente puede proveer una enorme riqueza de sentido y de significado. Y así, toda la explosión de contenido que esta simple disposición de los elementos contiene (mostración clara de los elementos de interés en la narración, guiones que pueden resumirse en un par de líneas…) una enorme e intensa belleza que termina por emanciparse, basada en una fuerte controversia moral.

En este sentido, uno no puede dejar de pensar en películas como The Isle (2000), Winter, Spring, Summer, Fall and Winter o The Bow (2005). ¿Qué papel juega el agua? Desde luego uno no puede evadir la referencia a este elemento natural. El agua dota de una base estética y referencial a las películas. Lo es todo, llegando a definir tanto la trama, como la semántica, como la existencia de los propios personajes. El aislamiento, la humedad, el estilo de vida, la distancia espiritual y física con el mundo real pivotan en torno al agua. La disposición de colores, la tranquilidad de la película, la música, se adaptan al elemento líquido.

Kim Ki-duk analisis filosofico

Pero también, incluso, el agua funciona como punto de perspectiva. Es fuente de vida y es casi un personaje más irracional y loco que observa a los personajes como los observaría un dios. Un dios natural. Uno que permanece eternamente, que ve las desdichas de los personajes atravesar el paso del tiempo sin inmutarse porque lo ha visto todo. Un dios para el que lo espiritual no significa nada porque está constituido de procesos. De pura vida. De nacimientos y muertes constantes. Que no entiende de una permanencia que no sea la suya propia.

En conclusión, en este apunte hemos venido a presentar la confluencia de tres elementos en el cine de Kim Ki-duk, que junto a los sencillos, pero directos, factores estéticos de su cine nos aportan una visión moral y demoledora del mundo que habitamos y cualquier clase de perspectiva en el mismo.

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